Panel: Entre lo institucional y lo territorial: articulaciones, fracturas, tensiones en los escenarios de intervención

“Casi cualquiera puede armar un mapa de como circulan las drogas en los barrios”

(Buenos Aires, 3 de julio de 2015, 17.30 hs) Juventud, violencia y drogas, constituyen fenómenos complejos que configuran un entramado de relaciones que condiciona las formas de habitar las instituciones y los territorios.  Sobre cómo se configuran esas relaciones y cuáles son las articulaciones, fracturas y tensiones, disertaron panelistas representantes tanto del trabajo territorial como desde lo institucional.

El primer expositor fue Salvador Antonio Tesolini, Director del Programa Andrés de Rosario, Provincia de Santa Fe reflexionó a partir de su experiencia en el trabajo territorial e hizo hincapié en el uso de los conceptos, refierió que “al hablar de adicción, lejos de complejizar el abordaje, se contribuye a la funcionalidad de las lógicas de segregación social. Es una manera de recortar el campo ubicando a alguien como peligroso, como que contamina a la sociedad para pensar maneras de destruirlo”. “Históricamente la sociedad es proclive a buscar los portadores de todos los males”.

Luego fue el turno de Mariana Chaves, Docente e investigadora Núcleo de Estudios Socioculturales, Facultad de Trabajo Social, Universidad Nacional de La Plata y de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, quien expuso una serie de frases de los jóvenes recabadas en su trabajo territorial, a partir de las cuales propuso reflexionar, por ejemplo: “para comprar algo en un kiosco tengo que hacer como 3 cuadras, para comprar drogas tengo 3 transas en mi cuadra”. A partir de allí explicó que “casi cualquiera puede armar un mapa y decir como circulan las drogas en los barrios. El desconocimiento es un discurso hipócrita”.

Además, recalcó la función de los “ejes desarticuladores de la vida” como “la falta de trabajo, las escolaridades interrumpidas, las violencias sociales, institucionales, con preeminencia de las fuerzas de seguridad, vecinales e intrafamiliares”.

Por otro lado, hizo hincapié en las necesidades para un abordaje territorial sobre lo que señaló que “ningún abordaje se puede hacer sin recursos o falta de espacios físicos, ni con trabajadores mal pagos”

Alejandra Barcala, Coordinadora del equipo interdisciplinario de apoyo a la Unidad de Letrados art. 22 Ley 26.657 de la Defensoría General de la Nación, explicó que “la Ley de Salud Mental intenta romper un paradigma tutelar por uno de derechos, que rescate las voces de los usuarios y sus familias” y aclaró que “plantea responsabilidades políticas y sociales”.

También dio cuenta de la labor del equipo interdisciplinario de la Defensoría, la cual “ofrece una defensoria a las personas que están internadas en contra de su voluntad” y contó: “nos encontramos con personas no se les explica el tratamiento, que no pueden hablar con su familia, se naturaliza el encierro. En 3 años llevamos mas de 10.000 personas vistas, por lo cual podemos afirmar que hay muchas personas internadas en contra de su voluntad en la Ciudad de Buenos Aires”.

Ofició de discutidor Gabriel Kessler, investigador del CONICET y profesor de la Universidad Nacional de Gral Sarmiento y del doctorado IDES-UNGS que planteó una autocrítica que debe darse desde las ciencias sociales: “acompañamos el discurso antipunitivo pero no lo protagonizamos. No contribuimos a desmitificar ideas existentes sobre las drogas, a separar el uso problemático del no problemático de las drogas. Somos muchos los que tenemos una experiencia cercana a un uso no problemático pero no lo problematizamos”. Explicó que ello tiene que ver en parte con que “tenemos un problema legal”, pero afirmó que “todos tenemos una situación no resuelta respecto al tema drogas”.

Moderó María Pía Pawlowicz, integrante del Área de Investigación y del Área de Intervención de Intercambios Asociación Civil.

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